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Es una realidad. Circular con impacto cero y ahorrar conduciendo un vehículo ecológico. Basta una toma eléctrica para abastecer completamente el vehículo. Nunca más tendrás que detenerte en la gasolinera a lo largo del camino. Podrás cargarlo cómodamente en casa, en el trabajo o mientras estás aparcado en los cada vez más numerosos puntos de recarga.
El coste por kilómetro debido al consumo de energía es uno de los puntos fuertes de los vehículos eléctricos a baterías, por su alto rendimiento en la transformación de la energía eléctrica de la batería en la energía mecánica con la que se moverá el vehículo. El ahorro con respecto al vehículo tradicional es inmenso.
Los gastos de mantenimiento son también notablemente inferiores respecto a un vehículo de explosión convencional. Un vehículo eléctrico necesita muy poca revisión en comparación con vehículos de explosión convencionales equivalentes. No hay bujías ni filtros de aire que cambiar, no necesita cambio de aceite ni cadena que lubricar. La única suciedad que vea, vendrá de la calle, ya que no necesita ni aceite, ni grasa, ni gasolina. Las piezas móviles sometidas a desgaste de motor y otros componetes son mínimas comparadas con las de sus equivalentes convencionales.
Existen ayudas fiscales en el impuesto de circulación (según ayuntamiento), en la póliza de seguros, así como incentivos para la compra.
Y en muchas ciudades los vehículos eléctricos pueden obtener una tarjeta para aparcar gratuitamente en las zonas de aparcamiento regulado.
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